A Marta Larralde (Vigo, 1981) siempre le gustó el mundo audiovisual, pero para trabajar detrás de las cámaras. Debutó como ayudante de dirección nada menos que en ‘Los lunes al sol’, donde Javier Bardem ya le aconsejó: ?Tú tienes que ser actriz?. La había visto protagonizar una película, ‘Lena’, y sabía que le iba a ir bien en la profesión. No se equivocaba. Sus personajes en títulos como ‘León y Olvido’, ‘Seis hermanas’, ‘Gran Hotel’ y ‘Fariña’ lo atestiguan. Ahora es una de las protagonistas de la segunda temporada de ‘HIT’.

Interpreta a Francis, una tía dura pero con una debilidad: su hijo. 

Más que madre e hijo parecen marido y mujer porque él es un poco posesivo. Pero ella es una tía muy libre. El conflicto de Francis está en dónde separas a la madre de la mujer.

La familia de Francis sirve para introducir el tema de la adicción a la pantallas, tan de actualidad.

Mat [su hijo] es un adicto no a una droga clandestina, sino a algo que está tan al alcance de la mano como los ordenadores, las redes sociales y los videojuegos. Esa adicción le ha ha vuelto más violento, con una ira que no sabe bien de dónde le viene, y ella no ha sido muy consciente de que ese era el problema del cambio de su hijo. Da mucho en que pensar y yo, como madre de un niño pequeño, creo que es importante tomar conciencia de todo eso y empezar a poner límites antes de que sea demasiado tarde, que es lo que le ha pasado a Francis. 

¿Cree entonces que la serie, aunque sea ficción, te hace reflexionar como padre? 

Por supuesto. Son personajes que no existen, pero que a la vez sí que están ahí. Mola que los papás la vean con sus hijos y, si se puede crear una conversación en esa familia y ponerle un poco de a algo, me parece un propósito buenísimo de la serie. 

¿Se ha visto reflejada en los alumnos de HIT? 

Yo he sido siempre muy buena estudiante, me gustaba ir al cole. Siempre he sacado muy buenas notas, no hemos tenido grandes problemas familiares, mis padres siguen juntos… Cuando empecé el instituto sí que al principio hice más pellas pero aun así aprobaba. Luego fui a mejor e hice BUP y COU. No era la más lista de la clase, pero siempre fui bastante responsable.

No la habrían llevado a la clase de HIT. 

No. Pero sí reconozco cosas de compañeros. Me hubiera gustado estar en su clase, aunque no lo hubiera necesitado. En todos los institutos viene bien tener un HIT, tanto para los buenos estudiantes como para los malos.

¿Por su forma de orientar a los chicos?

Sí, quizá todo sería mucho más fácil si tuviéramos una persona que te enseña un poco de inteligencia emocional, cómo vivir las frustraciones, que la vida es dura y que hay que enfrentarse a situaciones difíciles. Es como cuando tienes un hijo y piensas: ¡qué bien que me vendría una escuela de padres para que me enseñen algunas cosas! Educar es difícil y uno no sabe cuándo lo hace bien o cuándo lo hace mal.

A sus 40 años, ha trabajado en una buena ristra de películas y series, pero empezó en el mundo audiovisual al otro lado de la cámara, como guionista y ayudante de dirección.

Cuando acabé el instituto me metí en un ciclo superior de Imagen y Sonido porque no quería hacer una carrera universitaria. Tenía claro que me gustaba el mundo audiovisual, pero detrás de las cámaras. Y la verdad es que haber estudiado la rama de realización ahora me resulta muy útil como actriz.

¿En qué sentido?

Gracias a esa formación puedo estar más libre en mi trabajo como actriz teniendo bien agarrada la parte técnica. El equipo técnico se da cuenta de esa formación. Como guionista hice los cortos que me pedían en la escuela, dirigí varios de ellos, pero luego trabajé de auxiliar de dirección en ‘Los lunes al sol’ y en alguna más, hice algo de publicidad cuando llegué a Madrid… No tenía muy claro si quería ser actriz o dedicarme más a la parte técnica.

«En todos los institutos viene bien tener un HIT’

¿Qué le hizo decidirse por la interpretación?

La vida me fue llevando un poco. Me fueron saliendo cosas como actriz y empecé a ver que me llenaba más, así que fui tomando ese camino. La gente me decía: Tienes que elegir, no puedes trabajar en las dos cosas. Y yo pensaba: ¿Por qué no? Pero tenían razón. ¡Ahora nadie me va a contratar como ayudante de dirección!

Empezar como ayudante de dirección con una como ‘Los lunes al sol’ son palabras mayores.

Tuve un gran maestro, que fue el ayudante de dirección de Fernando León de Aranoa, que ha repetido con él en ‘El buen patrón’, Antonio Ordóñez. Aprendí muchísimo de la parte técnica gracias a él. Y, por supuesto, viendo trabajar a Javier Bardem, a Luis Tosar, a José Ángel Egido, a Joaquín Climent… Me acuerdo de que Bardem me decía: «Tú tienes que ser actriz, deja esto».

Vamos, que la descubrió Bardem.

Yo ya había hecho una rodado una como actriz en Vigo, Lena, y creo que le pasé el DVD. Y me dijo que dejara de llevar cafés y me fuera a Madrid a estudiar en Corazza. Al final me vine a Madrid y acabé en esa escuela, pero tardé como siete u ocho años en llegar, yo ya tenía 27 o 28. He tenido mucha suerte al poder trabajar con los mejores. ¡A Fernando León yo le llevaba todas las mañanas en el Renault 5 al set!

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Ahora podría repetir con él, pero como actriz.

¡Ojalá se acuerde algún día de que después de trabajar como ayudante de dirección me hice actriz!

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