Hace años que se habla de la escuela del futuro y de nuevos modelos de aprendizaje para afrontar los desafíos del siglo XXI. Pero la pandemia del coronavirus ha acelerado la digitalización de los colegios, poniendo de manifiesto la importancia de contar con un sistema educativo sólido.

La labor de los profesores, con la ayuda de la tecnología, ha sido vital para que la educación no se detuviera, facilitando el aprendizaje en remoto y la comunicación con los alumnos y las familias.

Para conocer los beneficios que aportan los medios tecnológicos a las escuelas y los desafíos que estas tienen aún por delante, 20minutos ha organizado, en colaboración con SM Educamos, el foro ‘ y educación, de la mano hacia el futuro’. Moderado por Melisa Tuya, redactora jefe del diario, en el encuentro participaron Carles Suero, director corporativo de Educación de SM; María Mercedes Marín, directora general de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza de la Comunidad de Madrid; Gonzalo Romero, head of Google for Education España; Raquel Benito, directora del colegio El Carmelo Teresiano de Madrid, y Ángel Satue, abogado, padre de tres niños y usuario de SM Educamos.

«En el binomio y educación, la educación es la clave. Puedes dar los contenidos con un pdf o con un holograma pero lo importante es lo que dices», apuntó Carles Suero, quien remarcó el papel de los nuevos medios en mejorar la eficacia, la agilidad y la rapidez con la que el profesor llega a sus alumnos. «La permite ver de qué manera acercar las materias a cada estudiante y llegar a ellos de forma individualizada. Los hay que necesitan elementos más visuales, otros más prácticos, algunos más teóricos…», apostilló Benito, antes de agregar que son métodos que a los chavales les atraen, lo que impulsa su motivación.

«Puedes dar los contenidos con un pdf o con un holograma pero lo importante es lo que dices»

En esa línea, Satue incidió en que los chicos de hoy son nativos digitales y perciben esta realidad «con total naturalidad». Este padre de familia numerosa también remarcó que las tecnologías permiten una mayor conexión entre todos los miembros de la comunidad educativa: «La interacción de mis padres con el colegio era muy limitada. Ahora la diferencia es tremenda. Tenemos un canal con el centro que nos facilita la participación».

Los ponentes coincidieron en destacar que la eficacia y la personalización se traducen en caminar hacia un sistema educativo cuya meta es lograr que las nuevas generaciones desarrollen las competencias necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más cambiante. En ese contexto surgen contenidos y otros se modernizan pero, en palabras de Marín, hay elementos «fundamentales», que independientemente del medio para su adquisición «deben estar ahí y seguirán».

Entre las nuevas enseñanzas que complementan esos contenidos básicos están asignaturas como Robótica o Programación, pero hay otros aspectos que igualmente deben formar parte de currículo. De lo expuesto en la mesa se concluye que la utilización adecuada de esas tecnologías, la protección de datos y el derecho a la intimidad tienen que situarse entre los pilares de la educación.

«Igual que no dejamos a un niño de ocho años solo en el centro de Madrid, en internet tampoco»

«Tenemos la responsabilidad de llevar a cabo una labor pedagógica en el entorno tecnológico porque puede haber muchos riesgos en edades tempranas«, advirtió Romero. «Igual que no dejamos a un niño de ocho años solo en el centro de Madrid, en internet tampoco. Debemos definir estrategias para acompañarle y que lo utilice de de una manera segura», continuó.

Junto a la necesidad de fomentar la colaboración público-privada para acortar la brecha digital y lograr que los nuevos sistemas lleguen a todo el alumnado, los participantes recalcaron también que las tecnologías deben ser un instrumento seguro, en un entorno en el que tanto los docentes como los alumnos deben situarse en el centro. Conjugar los avances con los valores humanísticos y la creatividad de los profesores resulta esencial. 

«Desde el grupo SM queremos alumnos con una visión crítica, con una actitud orientada a la acción, transformadora, que busquen tanto su mejora personal como la social. Lo demás son los medios que vamos a poner para que eso sea posible», concluyó el director corporativo de Educación del grupo, resumiendo así el sentir de un debate sobre cómo cuidar la educación para mejorar así la sociedad del mañana.

Los expertos momentos antes del inicio del foro.
Los expertos momentos antes del inicio del foro. Jorge

Más de dos millones de usuarios conectados

Reproducir en el ámbito online el sistema relacional que tiene lugar en el entorno analógico. Sobre esta premisa basa SM Educamos su respuesta a las necesidades de transformación de los colegios. Un ecosistema educativo digital con el que ya trabajan más de 1.600 centros en , que cuenta con más de dos millones de usuarios en el mundo y que durante el cierre de las aulas del año pasado tuvo un papel imprescindible en la continuidad de la enseñanza. Como dato, los 19,3 millones de sesiones de febrero aumentaron un 34% en marzo de 2020, hasta rozar los 29,5 millones.

«Es un canal en el que los miembros de la comunidad educativa se encuentran y se relacionan», apunta Carles Suero, director corporativo de Educación de SM. La plataforma no ofrece exclusivamente herramientas de aprendizaje, sino que facilita la gestión de todos los procesos que se dan en la escuela, desde tareas sencillas, como pasar lista, a las más complejas, como llevar a cabo la evaluación de los estudiantes. Permite, además, el análisis de datos.

SM Educamos es asimismo una plataforma abierta que integra tanto los contenidos educativos y servicios de SM como de otros proveedores. Entre ellos se encuentran Additio, Study Task, School trakers o SAGE. En la misma línea cuenta con el respaldo de grandes socios tecnológicos como Microsoft –a través de office 365–, Google –permite logarse desde su entorno– y Amazon, con quien ham desarrollado la skill SM Educamos.

«El ecosistema está siempre en constante evolución, logrando integrarse cada vez más y con conexiones más fuertes», señalan desde el grupo, y agregan que se implementa «de una forma flexible» en función de las necesidades que cada centro presente en cada momento.

Carles Suero: «Es falaz pensar que personalizar los aprendizajes sin la ayuda de la tecnología»​

Una educación personalizada y basada en el desarrollo de competencias. A ello tienden los sistemas educativos, tanto el español como los de los países del entorno. Y esas metas, en palabras de Suero, serían imposibles de alcanzar sin la tecnología. «Es falaz pensar que podemos llegar a personalizar los aprendizajes sin la ayuda de la tecnología. La gran apuesta consiste en saber cómo la usamos con fines de personalización y para enseñar competencias. Y lograrlo sin estresar, sin cambios disruptivos, y dando a nuestros profesores elementos sostenibles, medibles y fundamentados», comenta el director corporativo de Educación de SM.

Él considera que sin la capacidad de transmitir el proyecto de la compañía a través de las plataformas «el fenómeno educativo sería imposible». Esa capacidad de transmisión se ha hecho especialmente imprescindible durante la pandemia, sobre todo a lo largo de los meses del confinamiento domiciliario. Entonces, ecosistemas educativos digitales como SM Educamos fueron clave para que la enseñanza no se detuviera: «El número de conexiones, concurrencias y usuarios fue ingente y quedó demostrado que supimos dar respuesta a las necesidades de la comunidad educativa».

María Mercedes Marín: «Trabajamos en materiales interactivos, fácilmente actualizables y manipulables»

«Trabajamos en elaborar materiales interactivos, fácilmente actualizables y manipulables, para que cada docente los adapte a las necesidades de su aula y pueda también hacer una atención a la diversidad mucho más personalizada». Esta es una de las formas en las que la Administración contribuye a la implantación de las nuevas tecnologías en los centros, según explica Marín.

Ella habla además de adecuar los espacios para que sean «mucho más versátiles, flexibles y en los que los medios tecnológicos tengan siempre cabida». El objetivo es que los alumnos accedan a los medios más modernos y, «desde luego, más seguros». «Porque también trabajamos en la seguridad del uso de esos sistemas», añade.

El acceso a esos medios debe ser universal para que ningún estudiante se quede atrás y en ese sentido manifiesta que las tecnologías contribuyen a reducir brechas, «siempre y cuando las administraciones dispongan de medios suficientes para aportarlos a los centros»: «Estamos en condiciones de poner al alcance de los alumnos que lo necesitan los mismos dispositivos y medios que los que se los pueden permitir».

Gonzalo Romero: «Ya no queremos enfocarnos en qué aprender o qué pensar sino en cómo aprender y pensar»

A día de hoy, las tecnologías «más seguras, más escalables, de más impacto» son aquellas que nacen en la nube. Así lo afirma Romero, quien apostilla que se trata de permitir un «acceso democrático» desde cualquier lugar y dispositivo y de apoyar el desarrollo de las habilidades necesarias en un mundo en constante reconversión. «Tienen que ser tecnologías que faciliten la colaboración, el aprendizaje y sobre todo la adaptación al cambio, además de ser sostenibles en su adopción por parte del usuario», agrega.

En un contexto en el que la está apoyando la transformación de industrias y de sectores públicos, ve imprescindible que contribuya igualmente a «ese modelo de nueva educación, donde ya no queremos enfocarnos tanto en qué aprender o qué pensar sino en cómo aprender y cómo pensar». «La tiene un papel fundamental para apoyar al desarrollo de nuevas habilidades necesarias para los futuros profesionales y sin duda también para empoderar a los docentes para que puedan hacer más y ayuden a diseñar experiencias de aprendizaje no solo fundamentadas en conocimientos», remacha.

Raquel Benito: «Los contenidos se dan de forma diferente y los alumnos son protagonistas de su educación»

Para Benito, las nuevas tecnologías son «un instrumento de cambio social, una ventana de conocimiento» que proporciona una cantidad ingente de contenidos que el profesorado tiene que saber gestionar. «Aportan una posibilidad espectacular para darles oportunidades a todos y cada uno de nuestros alumnos en el aula. Es muy interesante que cojamos esos contenidos y los estructuremos, los organicemos, los distribuyamos… para darle a cada uno de los chavales todo lo que necesita», señala esta docente, quien reseña que esos contenidos cambian fundamentalmente de forma.

«Vienen dados por la Administración y, aunque podemos ampliarlos, tenemos que cumplirlos. Pero la forma sí cambia. Hay maneras diferentes de darlos y los alumnos ahí son los protagonistas de su propio aprendizaje. No solo hay contenidos teóricos, sino también audiovisuales, más manipulativos…», explica la directora de un centro con chromebooks instalados a partir de 3º de Primaria: «Nos están dando gran agilidad y eficacia en el trabajo, a profesores, alumnos y familias. Se trabaja muy bien con un dispositivo móvil que podemos utilizar diariamente».

Ángel Satue: « y la UE son potencias normativas. Si cumplimos sus estándares estaremos seguros»

Como padre, Satue resalta que las nuevas plataformas comprometen todavía más a los progenitores en la enseñanza de sus hijos. «Permiten recuperar un papel que tal vez se podía haber perdido y participar de plano en nuestra obligación de estar atentos de la educación, por supuesto sin avasallar», apostilla. Como abogado, agrega que la tecnología «ni es buena ni es mala pero tampoco es neutral». «Esto quiere decir que exige una evaluación permanente de sus efectos, para quedarnos con lo bueno y descartar lo malo. La privacidad de los datos personales de los alumnos es fundamental», asegura.

En este sentido es fundamental que se cumplan las garantías que la normativa europea establece, con aspectos clave como que las medidas de seguridad sean efectivas, que toda la información se utilice para finalidades concretas y conocidas previamente y la ubicación de los servidores: «Hay que procurar que estén dentro de la UE y, si están fuera, que sea en zonas que cumplan sus estándares». « y la UE son potencias normativas. Los demás países nos están copiando. Mientras cumplamos esto estaremos seguros», concluye Satue.

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