“Omar Montes, eres un hijo de puta y eres hombre muerto”. Esto fue lo que se encontraron los trabajadores penitenciarios de la prisión alicantina de Villena en uno de los teléfonos incautados durante la desarticulación de lo que podría ser sin duda la mayor y más sofisticada red de narcotráfico dentro de una española. 70 teléfonos móviles eran la infraestructura a través de la infraestructura que fue descubierta por un mensaje interceptado por los funcionarios entre dos patios del centro penitenciario. Pero es que además de traficar con droga y objetos prohibidos, la red usaba los terminales más modernos para grabarse vídeos en los que amenazaban de a personas conocidas como Omar Montes por el mero hecho de tener o haber tenido relación de amistad con reclusos que pertenecían a bandas rivales dentro de prisión.

Hace unos meses se filtraron vídeos de la de Monterroso, en Lugo. En ellos podía verse y escucharse a varios presos intercambiando medicación y preparando cócteles con las pastillas. En otro de los vídeos un recluso tatuaba la espalda de otro con una máquina de tatuar construida con las piezas de una radio comprada en el economato de la y sin las mínimas condiciones higiénicas exigibles para este tipo de prácticas. Aquello fue catalogado por Instituciones Penitenciarias como un hecho aislado cuyos culpables, qué novedad, eran los funcionarios de prisiones que no habían estado atentos a sus obligaciones.

Curiosamente son esos mismos profesionales, denostados días sí y día también por el Ministerio del Interior, los que ahora han descubierto una de las redes más sofisticadas de tráfico de estupefacientes dentro de una española, la de Villena, una de las más conflictivas. Pero no sólo eso. Si en Monterroso grabaron vídeos que enviaron al exterior ahora, en la de Villena, los presos que formaban la citada red habían creado perfiles en la red social TikTok, donde alguno de ellos tiene hasta 3.000 seguidores.

También amenazaron a Nino Vargas

Fue revisando uno de esos contenidos multimedia cuando los funcionarios de la de Villena descubrieron que un grupo de reclusos se habían tapado la cara con pañuelos y empezaron a amenazar en sus vídeos tanto al cantante Omar Montes como a otro artista llamado Nino Vargas. Con respecto a Montes, después de amenazarlo viva voz, podía verse en el vídeo, según los funcionarios que lo visionaron, cómo los tres internos se pasaban el dedo por la garganta haciendo el evidente gesto de degollar.

Los funcionarios atribuyen estas amenazas a la posibilidad de que ambos cantantes hayan tenido relación de amistad con personas ahora presas y que dentro de la sean rivales de los cabecillas de esta organización.

Los funcionarios de prisiones, a través de asociaciones como Tu Abandono Me Puede Matar, quieren destacar que este tipo de estructuras delincuenciales no sólo son difíciles de detectar, sino que la normativa impulsada desde Instituciones Penitenciarias lo hace cada vez más complicado. Ahora los reclusos saben que los registros y los cacheos deben ser o en su presencia o bajo su conocimiento y que deben ser de una intensidad relativa. Así es difícil encontrar teléfonos dentro de latas de conservas precintadas o heroína en las piezas de un ajedrez recibido para hacer las horas muertas más llevaderas en prisión.

Por cierto, el trabajo de los funcionarios no sólo hizo posible detectar las amenazas de contra Omar Montes en las redes, sino identificar a sus autores, tres presos presuntamente comandados por un tal ‘Guiusepi’.

Los funcionarios señalan a Interior y a su departamento penitenciario como responsables directos de que la situación carcelaria sea un caldo de cultivo especial para este tipo de comportamientos, pero a la hora de señalar quienes son víctimas de estos hechos van más allá de un nombre conocido, como el de Omar Montes, e incluso ellos mismos, que como funcionarios saben que los reclusos autores de estos hechos buscarán revanchismo y venganza. Para los funcionarios de prisiones las circunstancias actuales de cárceles como la de Villena perjudican especialmente al 70% de los presos, que son los que según ellos tienen un buen comportamiento en prisión y de los que muchos buscan el modo de reinsertarse en la sociedad. Pero si el grupo que domina la es capaz de diseñar una red de narcotráfico a través de telefonía móvil con la que además puede acceder y contactar con el exterior cuando lo deseé, ese objetivo de reinserción es bastante más complicado.

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