El Ibex 35 afronta el último mes de 2021 con una rentabilidad acumulada desde enero del 2,5%. El selectivo de la Bolsa española arranca diciembre con dos frentes principales abiertos: la nueva variante de coronavirus ómicron y los elevados niveles de inflación. El nivel a vigilar son los 8.250 puntos, a penas 50 enteros por debajo del cierre de noviembre, su peor mes desde el inicio de la pandemia.

Esa caída del 8,26% que ha registrado en noviembre ha llevado al Ibex 35 a la situación en la que se encuentra. El indicador está inmerso en una “crisis” debido a su dependencia del ciclo económico, especialmente compuesto por bancos y empresas turísticas, cuyos descensos en las últimas sesiones han provocado el derrumbe del selectivo. Una caída que ha cobrado mayor intensidad ante la aparición de ómicron. “Si las vacunas actuales no tienen efecto positivo con la nueva variante, es probable un pánico vendedor”, apunta Diego Morín, analista de IG.

Los expertos coinciden en señalar los 8.250 puntos como la zona a vigilar en el índice, un nivel que coincide con los mínimos del pasado julio. De perderlos, la siguiente referencia se encuentra en los 8.000 enteros que tanto le costó romper a inicios de año, un ejercicio este 2021 en el que el Ibex 35 vuelve a situarse entre las peores bolsas de Europa, una menor evolución que se explica por el mayor peso del sector turísticos y valores cíclicos del selectivo español, arrastrado por las caídas, por ejemplo, de BBVA, por la crisis de la lira turca, o IAG, que vuelve a sentir la presión bajista por el miedo a nuevas restricciones.

En el camino hacia un cierre de año en positivo, el Ibex 35 encuentra dos escollos: ómicron y la subida de los precios. Sobre la primera cuestión, Mark Ainsworth, responsable de data insights de Schroders, considera que todavía “es demasiado pronto para decir qué niveles de inmunidad existentes podrían ofrecer protección contra el contagio, la hospitalización o la mortalidad. Espera que los principales fabricantes de vacunas tengan datos en los próximos quince días sobre la protección que confieren sus actuales inyectables y que en las próximas dos o cuatro semanas se tenga más información sobre la transmisibilidad.

Ante esta nueva situación, los inversores temen mayores restricciones, una situación que lastraría las previsiones económicas de los bancos centrales, cuando existen evidencias de una desaceleración y precios en continuo ascenso, siendo este el peor de los escenarios posibles. Este martes se conoció que la tasa de inflación interanual de la zona euro se ha situado en noviembre en el 4,9%, ocho décimas por encima de la subida observada en octubre, lo que supone el mayor encarecimiento de los precios en la región del euro de toda la serie histórica. El aumento de los precios se aproxima ya al triple del objetivo de inflación del 2% del Central Europeo (BCE), lo que podría ejercer una mayor presión sobre su política.

Al otro lado del Atlántico, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, ha alertado de que la variante ómicron entraña nuevos riesgos para las perspectivas económicas del país, para el mercado de trabajo y para la senda de inflación durante los próximos meses.

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