Siete noches en el infierno: una crisis política inédita retransmitida en directo

‘Guerra’ en el PP ICENTE COLL

La sangría constante entre cargos del durante una semana constituye un hecho excepcional e inédito en

Manifestación en Génova el pasado viernes.
Manifestación en Génova el pasado viernes.EFE

Bastaron seis noches y unas cuantas horas más para que la peor crisis que ha vivido el Partido Popular terminara de fracturar a la formación, llevara a Teodoro García Egea a su dimisión y dejara a Pablo Casado en el abismo de aquel que se queda sin apoyos en política.

Una tarde de martes histórica que apuntala el febrero negro del principal partido de la oposición: en menos de 20 días, los populares han permitido la convalidación de la reforma laboral del por el error de un diputado en el voto y logrado en Castilla y León un resultado lejos de la (casi) mayoría absoluta que perseguían.

Y, como remate, una catarata de comunicados, salidas y dimisiones que confirmaron la implosión a la que asiste en directo -en ese sentido, un hecho excepcional en la historia política- y como informa este diario desde última hora del miércoles.

Hoy se cumple justo una semana. EL MUNDO reveló en la noche del 16 de febrero en su web que un cargo del Ayuntamiento de Madrid habría contactado con un detective para investigar si el hermano de Isabel Díaz Ayuso cobró una comisión de un contrato por la compra de mascarillas al principio de la pandemia. La madrugada fue larga, pero Madrid amaneció antes que nunca, y una pregunta recorría la ciudad:¿Espió el a la presidenta madrileña?

Carrusel de acusaciones

«Estalla la guerra». De hecho, el primer título en la web, la noche del miércoles, incluía esa referencia. Y comienza el carrusel de sobresaltos y asombros. Ayuso comparece el jueves para acusar a Casado de intentar destruirla de forma «cruel» y defender la «legalidad» del contrato de su hermano. «Es muy doloroso que dirigentes de tu partido en lugar de respaldarte te quieran destruir».

Y Génova embiste: «Ayuso, tras reconocer hoy mismo que han existido pagos, ha vertido acusaciones gravísimas, casi delictivas, contra el presidente del y contra la dirección nacional», dice García Egea poco antes de que el PP, abierto en canal y aún en shock, abra expediente a Ayuso.

El viernes siguió el cruce de ataques en vivo, esta vez frente al micrófono azul de Cope: «La cuestión es si es entendible que el 1 de abril, cuando morían 700 personas en España, se puede contratar con tu hermana y recibir 286.000 euros de beneficio por vender mascarillas. Yo creo que no es ejemplar», esgrime Casado.

Puede ser esta la frase que preceda al colapso. Horas más tarde, Ayuso presenta y defiende la legalidad del contrato, que rebaja a los 55.850 euros. «Siempre me he negado a dar explicaciones sobre la actividad laboral de mi hermano porque nunca he interferido en ella. Quizá haya sido un error. Pero me parece denigrante tener que aclararlo por sospechas basadas en informaciones que nadie explica de dónde han salido».

La figura de Alberto Núñez Feijóo ya resuena en las baronías como que ha de pedir explicaciones sobre el caos que impera entre Génova y Sol y a última hora del viernes, EL MUNDO adelanta el sentir de los líderes territoriales, que exigen la cabeza de Egea. Una noticia que pasa a ser la apertura de portada de EL MUNDO en su segunda edición. En la primera se daba cuenta de que las explicaciones de Ayuso habían dejado mudo a Casado.

Antesala del desastre

El fin de semana fue la antesala del desastre: mientras los implicados en el espionaje señalan a García Egea como la persona de la que partió la idea -otra exclusiva-, más de 3.000 personas cercan en la mañana del domingo la sede del partido para exigir la dimisión de la cúpula popular. Una situación inédita, prueba del malestar existente tanto dentro como fuera de la formación.

Quedaba una pregunta: ¿Cuál era el impacto demoscópico de la crisis? Este diario lanzó el primer gran sondeo el lunes: un tercio de los votantes del se pasaba a Vox, que se acerca al sorpasso. Un panorama complicado, como lo fue el comité de cerca de diez horas que corroboró la zozobra del núcleo duro de Pablo Casado.

Estaba por llegar lo peor: la próxima convocatoria de un congreso no calma los ánimos y este martes numerosos cargos orgánicos del anunciaron su dimisión y pidieron la renuncia de Casado y Egea. A última hora del día, seguía presidiendo el PP. Una noche más en el infierno de Génova.

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