Desde su creación, la centenaria firma italiana Gucci, la de la codiciada y entrelazada doble G, ha vivido en una montaña rusa, con éxitos rotundos, capítulos oscuros, bancarrota y hasta un asesinato.

La compañía fue fundada por Guccio Gucci, un joven florentino que abrió en 1921 un negocio de bolsos, cinturones y mocasines de piel. Gracias al éxito de sus diseños de lujo y a la ayuda de tres de sus hijos -Aldo, Vasco y Rodolfo-, Guccio apostó por la expansión del negocio y pronto fundó tiendas en Milán y Roma.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la marca instaló una sucursal en Nueva York. En los años 50 y 60, el ‘star system’ de Hollywood ya enloquecía con los diseños de Gucci, lo que hizo que la compañía se convirtiera en un símbolo del lujo mundial y su fama se extendiera como la pólvora.

Sin embargo, en los 80, la década del derroche y la exageración, Gucci sufrió un importante revés causado principalmente por las disputas familiares y la expansión despersonalizada, que llevaron la firma a la bancarrota. Pero lo peor estaba aún por llegar.

Cuando Rodolfo, uno de los hijos de Guccio, falleció en 1983, su vástago Maurizio tomó el control de la compañía. No estuvo mucho tiempo en el cargo: vendió Gucci a Investcorp y poco después fue asesinado por encargo de su propia mujer.

Resurgimiento de la firma

En 1993, los nuevos propietarios ficharon a un joven y desconocido Tom Ford, que reinventó la compañía.

Fue precisamente el modisto estadounidense quien devolvió el prestigio a la marca gracias a unos diseños inspirados en el Nueva York de los 70 que tuvieron una gran acogida entre la ‘jet set’.

Según el estilista y experto en moda Gilbert Solsona, Ford fue, sin duda, el gran regenerador de la firma italiana. «Su primera colección, de 1994, retrocedió a los 70 y con un gusto exquisito logró que la crítica lo ascendiera en el podio diseño mundial». Y añade: «Ford consiguió además que Gucci estuviera en boca de los mejores críticos de moda y que llegara a un público más joven. Hábilmente, la marca enterró su imagen anticuada para convertirse en la más deseada».

Tercera edad dorada

Sin embargo, tras revitalizar la compañía, Ford decidió abandonar la casa en 2004, poco después de que el grupo fuera adquirido por el conglomerado Pinault-Printemps-Redoute. Con este nuevo cambio de manos llegó la tercera edad dorada de Gucci de la mano de la diseñadora italiana Frida Giannini, que relevó a Ford y en plena crisis financiera se dedicó a moderar la imagen provocativa que había dejado su antecesor.

A comienzos de 2015, Alessandro Michele, mano derecha de Giannini desde 2002, se convirtió en el nuevo director creativo de Gucci.

Con su fusión de ‘vintage’, disco, barroquismo, sensibilidad callejera y difuminación de los géneros, y apoyado en jóvenes punteros, el diseñador romano batió récords y posicionó a Gucci en el tercer puesto del ‘ranking’ de las marcas de lujo a nivel mundial.

Además de innovar y seducir a un ejército de ‘celebrities’ como Lady Gaga, Beyoncé, Madonna, Dakota Johnson y Harry Stiles, Michele ha aportado nuevos códigos con una insurrecta sofisticación en la que no faltan dibujos de animales, cartografías y grafitis.

Núria Mora, consultora de moda y presidenta de Moda Fad, sostiene: «Dentro de las innovaciones continuas a las que Gucci y su director creativo Alessandro Michele nos tienen acostumbrados, destacaría las colaboraciones tanto en el mundo de la como en el de la propia moda, donde se atreve en campos tan lejanos a la firma como el montañismo y el deporte -basta ver su colaboración con The North Face-, y hasta los dibujos animados -ahí están sus diseños con el personaje Doraemon para celebrar el nuevo año chino y la edición limitada del Pato Donald-«.

Mora considera que una de sus acciones más sonadas «fue la presentación de la colección Aria con piezas realizadas con grandes logos en colaboración con Balenciaga, donde aparece su logotipo en gran tamaño, algo realmente inédito y disruptivo».

Marca de lujo con urbana

El talento de Michele, junto al de sus equipos de marketing y diseño, ha convertido la marca en un icono más allá de la moda. Estrellas del rap, el trap y el reguetón como Rosalía, J. Balvin, Bad Bunny, Drake, Bad Gyal, Travis Scott, C.Tangana y Yung Beef, entre otros, son fieles a sus diseños.

Y es que para muchos, Gucci es signo de éxito y riqueza. El rapero Lil Pump canta en su canción ‘Gucci Gang’: «Salgo de mi coche solo para posar en mi bata de Gucci» y “Mi hija vestida de Gucci y es apenas una niña / apenas puede hablar pero sabe que su papá mueve dinero».

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Pilar Pasamontes, historiadora de la moda y directora científica de Moda IED Barcelona, opina que «todo el feísmo y el marquismo en el que firmas como Gucci están sumidas, es en parte debido a que el poder económico y, sobre todo, el de las redes sociales, ha marcado un antes y un después en la estética. Algunas de las grandes marcas han visualizado que lo que todos llamaban ‘horteras, poligoneros y nuevos ricos asiáticos’ han tomado el mando y han cambiado la estrategia. Desde el mundo del rap y el reguetón han dado una lección de lo que es tener el mando de las tendencias. Mientras el gastar mucha pasta sea la pauta… tendrán la razón. Solo tengo la esperanza de que esto cambie. Por cierto, Rosalía ya se ha cortado las uñas», concluye.

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