La crisis de abastecimiento de piezas ha provocado un giro de 180º en la estrategia de los fabricantes automovilísticos para este año. Este es el caso de Renault, que ya prioriza el envío de suministros y asignación de recursos en función de los modelos vendidos y la rentabilidad de los mercados apostando por las factorías de Marruecos, China, Corea del Sur y Rusia, dónde se ensamblan los modelos más vendidos del grupo. Un escenario que podría comprometer la llegada de piezas a las plantas españolas -Valladolid, Palencia y Sevilla-, ya que se producen coches más baratos y menos rentables.

Así lo han denunciado fuentes sindicales en conversaciones con este diario, que han lamentado la situación que viven las tres plantas de Renault en por la falta de semiconductores que afecta al sector de la automoción a nivel mundial. «Renault ha dejado de ensamblar 500.000 coches en todo el mundo por la escasez de suministro -tal y como anunció el presidente de la compañía, Luca de Meo, en la presentación de resultados- y no está previsto que los niveles de aprovisionamiento de piezas se recuperen hasta mediados de 2022, por lo que ha decidido primar el envío de suministro a las factorías en las que gana más dinero», explican.

«El fabricante ha comenzado en el tercer trimestre del año a priorizar la asignación de recursos en función de los modelos vendidos y la rentabilidad de los mercados», aseguran. No obstante, apuntan que «se trata de un comportamiento lógico, ya que si Renault no puede fabricar todos los coches que tiene previstos para este año debe apostar por aquellos modelos que dan más rentabilidad a la compañía o que se venden más en los distintos mercados como puede ser el Renault Arkana o el Dacia Sandero».

Según las citadas fuentes, la compañía del rombo está apostando por ensamblar vehículos en Marruecos, China, Corea del Sur y  para evitar una mayor caída de las ventas y de los beneficios al cierre del año con la llegada de nuevas inversiones en electrificación para 2022 -ya anunciadas en el plan estratégico de la compañía para reducir costes-.

Una situación que no sólo afecta a Renault, también a Volkswagen, Stellantis, Ford o Mercedes-Benz. Tal y como avanzó este diario, es uno de los países de la Unión Europea (UE) más afectados por la crisis de los semiconductores, ya que en sus factorías se producen modelos pequeños que dan poca rentabilidad a las marcas en comparación con otros segmentos de los que sacan más beneficios.

Ampliación del ERTE

No sólo eso, la falta de las piezas ha provocado que el fabricante automovilístico galo aplique una ampliación del expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por causas productivas y organizativas hasta el 30 de junio 2022 con casi 9.000 trabajadores afectados de las factorías de Palencia y Valladolid -donde se ensamblan Captur y los modelos Kadjar y el Mégane, respectivamente-.

En concreto, la propuesta de la dirección es de 78 paradas para toda la plantilla de Palencia; de 77 en la factoría de Montaje y Direcciones Centrales; de 90 en la fábrica de Carrocería; y de 76 jornadas en la de Motores, todas ellas en Valladolid. Unas paradas que podrían provocar una importante caída de las unidades ensambladas, también, para 2022, ya que la crisis de los semiconductores no muestra señales de positivas.

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