Janssen: de la esperanza en la vacuna monodosis a necesitar un refuerzo con Pfizer o Moderna por su baja efectividad

Janssen: de la esperanza en la vacuna monodosis a necesitar un refuerzo con Pfizer o Moderna por su baja efectividad
Era la vacuna que iba a acelerar el proceso de inmunización contra la Covid y la que permitiría viajar inmediatamente sin tener que volver para una segunda dosis.

La vacuna de Janssen, de una sola dosis, llegó a envuelta en un halo de esperanza que medio año después se ha disipado. Este lunes, casi dos millones de personas recibido empezarán a recibir una segunda dosis de refuerzo ante la evidencia de que es la menos efectiva. Ni siquiera se les pondrá esta misma vacuna, sino que la revacunación será con Pfizer o Moderna. 

«Estaba muy contento porque pensé que con una sola dosis podría empezar a viajar en breve y porque era una vacuna más tradicional, me sentí más a gusto», explica Daniel Silva, periodista canadiense afincado en Madrid que en junio, con 50 años recién cumplidos, fue vacunado con Janssen. Silva tenía «dudas» sobre la tecnología de ARN mensajero de Pfizer y Moderna y, como pensaba que «sería igual de eficaz», prefirió una vacuna clásica. «Ahora sé que no es así», dice Silva.

«Lo vi bien porque si no me fastidiaba las vacaciones», tercia David Bachiller , ingeniero industrial de 44 años, que reconoce que, de haberle tocado una vacuna de dos dosis, no habría interrumpido su viaje y habría aplazado la segunda dosis más allá del intervalo de 21 o 28 días entre pinchazos de Pfizer y de Moderna.

El Gobierno también vio Jannsen como la panacea, en un momento en el que buscaba acelerar la contra la Covid y, de forma más prosaica, por buena parte de la población -en su mayoría en la cuarentena- que entre junio y julio cruzó los dedos para que le tocara la vacuna monodosis y quitarse de encima la vacunación de una sola vez.

Janssen fue la cuarta y de momento última vacuna autorizada en la UE y en España, adonde llegó en abril. Desde entonces se ha inoculado a 1,9 millones de personas. El primer grupo al que se administró tenía entre 70 y 79 años, una población vulnerable por edad a la que Sanidad quería en torno a Semana Santa proteger del virus cuanto antes. De 80 años en adelante se prescribieron las vacunas de ARN mensajero. No hay una cifra de cuántos se la inocularon y en el Ministerio de Sanidad dicen que fueron «muy pocos» porque a la mayoría también se les administró Pfizer o Moderna.

Poco después, dio la alarma de casos de trombosis con caída de plaquetas asociados a Janssen y la se paralizó durante unas semanas. También este fue el origen de otra decisión: la de limitar su uso a mayores de 40 años. Así, en la primavera de este año se siguió administrando a la población entre 40 y 59 años. Debido a la comodidad de un solo pinchazo, en también se prescribió para diplomáticos, cooperantes y otras personas de difícil localización para recibir una segunda dosis, desde marinos a personas sin hogar, que ahora tendrán que acudir o ser buscados para la revacunación.

Para entonces no había pasado tiempo suficiente para hacer estudios de efectividad de las vacunas y no había motivos para pensar que, como se ha demostrado después, Janssen fuera la más débil para luchar contra el coronavirus. Incluso, al contrario, tal y como relata Luisa Biosca, restauradora de Alicante: «En realidad, yo tenía entendido que era buena», dice esta mujer de 53 años y vacunada a principios de junio.

Menos efectiva

Su seguridad en la vacuna de Janssen, explica, viene del grupo de amigos de su marido, biólogo, con vínculos con laboratorios farmacéuticos. En sus conversaciones, aseguraban que era la mejor e incluso una conocida suya se presentó voluntaria en el ensayo de Janssen «porque tenía toda su confianza en esa vacuna».

El 76,9% de la población española ya ha recibido la pauta completa de vacunación contra el COVID-19

Sin embargo, el tiempo ha demostrado que no es tan buena como se creía. En agosto de este año, las personas de 50 a 59 años que habían sido vacunadas con Janssen tenían una protección frente a la infección asintomática del 56%, frente al 89% que tenían quienes recibieron Pfizer o Moderna, según un estudio citado por el Ministerio de Sanidad. Asimismo, la reducción del riesgo de ser hospitalizado era del 86% para los vacunados con Janssen y de entre 97 y 98% para quienes recibieron las vacunas de ARN mensajero.

«La vacuna de Janssen daba una protección menor que el resto«, resumía hace unos días la ministra de Sanidad, Carolina Darias, para justificar la dosis de refuerzo a toda la población vacunada con este suero. La inmunización con Janssen terminó en verano, Sanidad descarta totalmente volver a inocularla y, en su lugar, revacunará a estos casi dos millones de personas con Pfizer o Moderna. En este caso, cita estudios de que afirman que el aumento de anticuerpos fue mayor entre quienes combinaron estas vacunas que entre quienes recibieron dos dosis de Janssen.

Salvo una excepción velada con AstraZeneca, en no se puede elegir la vacuna contra la Covid. Sí se puede en Estados Unidos. Gloria Muñoz regenta un catering en Washington y fue vacunada con Janssen justo la semana antes de que este país pusiera freno temporal para investigar los casos de trombocitopenia asociados a esta vacuna. «Estaba contenta, me daba igual, cogimos la que nos tocó porque solo era una dosis», dice sobre una decisión que reconoce que fue «totalmente pragmática». Ahora, como en España, también tiene que volver a vacunarse y aunque podría pedir otra de Janssen, se decantará por Pfizer o Moderna porque «dicen que es lo más recomendable».

Problemas de reconocimiento

En Canadá también se puede elegir vacuna y Silva asegura que «ninguna» persona ha optado por el suero de Johnson&Jonhson, que además provocó que en su pasaporte Covid europeo sólo aparezca una dosis, lo que no dejó de causarle problemas en un reciente viaje a Toronto. Allí es obligatorio para entrar en restaurantes o ir a conciertos «y me preguntaban dónde estaba la segunda dosis». Tanta era la «desconfianza» y las veces que le ocurrió que estuvo a punto de ponerse una segunda dosis en Canadá.

Darias preside la reunión telemática del Consejo Interterritorial de Sanidad, desde Asturias este miércoles.

«Estoy con muchas ganas de que me pongan la segunda dosis, hay estudios que dicen que el resultado es bueno, más con Moderna [que con Pfizer]», dice Silva de vuelta a Madrid donde no podrá elegir vacuna. «Supongo que me la pondré y ya está, han probado con gente de distintas dosis y no ha pasado nada», dice Briosca. A Bachiller le molesta más tener que ir a por el segundo pinchazo pero lo hará de todas formas, aunque preferiría que también fuera de Janssen.

Mientras, al otro lado del Atlántico, Gloria Muñoz observa la necesidad de una dosis de refuerzo para los vacunados con Janssen como algo natural. «A los seis meses está claro que todo el se la tiene que poner«, sea de la marca que sea, dice la chef, que señala que en  la vacuna está creando una «frontera» entre vacunados y no vacunados. «Los que no se vacunaron al principio no se van a vacunar. La gente está muy separada [sobre este tema], de manera radical, y se consiguen muy pocos avances en los contrarios. Los demás nos la tenemos que seguir poniendo», dice.

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