Sánchez deja sin 4.800 millones a los jubilados con su método de vincular las pensiones al IPC medio

Pedro Sánchez ha sabido cubrirse las espaldas. Mientras alardeaba de que su recuperaba la vinculación de las pensiones al IPC derogando el factor de sostenibilidad de Mariano Rajoy, el del Ejecutivo trampeaba su nuevo mecanismo: no indexa las prestaciones a la inflación de noviembre, como se hacía antes de 2013, sino que vincula las pensiones al IPC medio. ¿El resultado? 4.800 millones de euros que Sánchez se ahorra y los pensionistas no reciben.

Sánchez impuso este sistema rompiendo con el cambio aprobado por Mariano Rajoy para acabar con el déficit público heredado de José Luis Rodríguez Zapatero, basado en una revalorización de las pensiones del 0,25%. Sin embargo, pese a jactarse de que las pensiones iban a indexarse al IPC como se había hecho en hasta 2013, el del volvió a hacer trampas: su nuevo mecanismo no actualiza las prestaciones por jubilación con el IPC de noviembre, sino con la media del año.

Y, ¿cómo afecta este truco de Sánchez a los pensionistas? El gasto contemplado en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2022 -con un IPC del 2%- ascendía a 171.165 millones de euros. Tras conocerse el dato de la inflación de noviembre, el IPC medio anual se ha situado en el 2,5%, superando en 786 millones el gasto previsto por el Ejecutivo socialista. Sin embargo, si se revalorizasen las pensiones como se hacía con anterioridad al 2013, es decir, con el IPC del mes de noviembre que este año sería al 5,6%, el gasto del Estado aumentaría notablemente.

Y es que la diferencia es notable: esos 3,1 puntos porcentuales aplicados sobre la partida de gasto en pensiones suponen 4.800 millones que el se ahorra y que los pensionistas dejan de recibir. De esta forma, si se divide esta cifra entre los cerca de 9,9 millones de personas que reciben esta prestación, Pedro Sánchez quita cerca de 500 euros a cada pensionista. Esto significa que en enero Sánchez elevará el gasto en pensiones cuatro décimas de déficit público, agravando la situación de las cuentas públicas en 2022. Hay que recordar que el gasto en pensiones supondrá ya este año el 12% del PIB nacional, según la previsión del Ejecutivo.

Los pensionistas acusan en sus bolsillos el alza de los precios que se está produciendo en los últimos meses, a la espera de los mecanismos correctores del sistema. El de Sánchez subió el 0,9% las pensiones en 2021, pero la inflación media en el año va a ser bastante más alta. La Seguridad Social debe compensar esa desviación de la inflación a través de la paguilla -la última paga compensatoria que se abonará, puesto que a partir del 1 de enero las pensiones comenzarán a revalorizarse por ley y en función de la media del IPC del año anterior- y que, según los cálculos del ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, supondrá un desembolso de unos 2.000 millones de euros.

En 2020 las pensiones, tanto las contributivas como las no contributivas, se revalorizaron un 0,9%, si bien en ese año el IPC real fue negativo (-0,5%).
En 2018 y 2019 las pensiones se revalorización en un 1,6%. Y también hasta la reforma del de 2013 las pensiones públicas se revalorizaron según el IPC. Pero ahora, la reforma de Sánchez incluida en el texto de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones, pactado con la patronal y los sindicatos, ha cambiado la regla. A partir de la entrada en vigor de esta norma se modifica el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social corrigiendo definitivamente la fórmula introducida en 2013 por el Partido Popular. De esta forma, se fija un mecanismo estable de revalorización y el 1 de enero de cada año se incrementarán las pensiones de acuerdo con el IPC medio anual registrada en el ejercicio anterior.

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