Silencio policial 6 meses después de que la juez le pidiera mejorar los vídeos de la patada de Errejón

No es normal. Ya han pasado más de seis meses desde que una cámara de seguridad grabara un fragmento del encontronazo por el que el diputado nacional de Más País, Íñigo Errejón, acabó siendo denunciado por un vecino de Lavapiés, jubilado y convaleciente de un de colon. Según este vecino, y al menos un testigo, Errejón le pateó justo en la zona donde padecía una hernia inguinal consecuencia de una intervención quirúrgica para tratar su enfermedad. Errejón negaba la mayor y pese a que algunas imágenes grabadas ponen su testimonio en cuarentena, sólo una cámara pudo captar una mínima parte del episodio. Mejorar aquel vídeo era crucial, por eso la juez ofició el 18 de junio de este año para que la Científica tratara de mejorar la grabación, y si no pudiera hacerlo, que se lo dijera al juzgado. A día de hoy, a dos meses vista del juicio, la no ha dicho ni una cosa ni la otra.

Íñigo Errejón se sentará en el banquillo de los acusados el próximo día 25 de enero, dentro de menos de dos meses. Pese a tratarse de un juicio por un delito leve de maltrato, la repercusión del caso, revelado en exclusiva por OKDIARIO, hace que todas las partes traten de llegar a ese juicio con los deberes hechos. Sin embargo, en las últimas fechas hay una gestión básica para este procedimiento de la que por motivos desconocidos no hay noticias desde el pasado mes de junio. Y eso preocupa, ya que se trata de la prueba pericial que puede suponer la diferencia entre una condena o una absolución del diputado de Más País.

El 2 de mayo Errejón tuvo un enfrentamiento con un hombre en el madrileño barrio de Lavapiés, justo al acabar la campaña por las últimas elecciones autonómicas en Madrid. Errejón dijo que un vecino de la zona se puso pesado pidiéndole una foto y que la cosa acabó entre insultos. El vecino en cuestión, un jubilado de 67 años y convaleciente de una operación quirúrgica por un de colon, dijo que es cierto que la cosa no acabara bien, pero que quien zanjó el asunto fue Errejón pateándole el vientre. ¿Quién dice la verdad?

Orden directa de la juez

Consciente de que el juicio de enero se dirimirá entre la palabra de Errejón contra la del vecino, pese a que éste último aportará un testigo, la juez del caso atendió la petición de la acusación particular. Varias cámaras grabaron a Errejón aquella noche, pero la única que grabó algo parecido al incidente fue la que apenas deja ver qué sucedió en el rifirrafe, demasiado alejado y a oscuras para la cámara de vigilancia callejera de la Municipal.  La juez pidió a la Policía Científica que tratara de mejorar esa imagen y que en el caso de que no pudiera informara al juzgado para buscar otras opciones para conseguirlo.

El pasado 18 de noviembre un nuevo escrito llegó al juzgado preguntando si se sabía algo del dictamen de la Científica. Ya estamos en diciembre y nadie sabe nada ni de la pericial policial, de si fue un éxito o un fracaso o de si existe otro modo de meterle mano a ese vídeo definitivo. El problema es que el tiempo corre y la preocupación se ha convertido en inquietud, porque una respuesta tardía puede dejar sin capacidad de reacción para buscar métodos alternativos que puedan mejorar el vídeo. Las fuentes policiales consultadas por OKDIARIO no saben dar respuesta a este retraso.

Esta inquietud se ve acentuada además por las extrañas maniobras procesales llevadas a cabo por la representación de Errejón, quien ha llegado a estar citado ante la Audiencia Provincial de Madrid para ratificar que no quería ser juzgado por Margarita Valcarce, la instructora de la causa. El investigado nunca acudió a ese acto y sus abogados argumentaron que ellos nunca quisieron recurrir a la jueza. Aquel sainete jurídico fue interpretado por las fuentes consultadas por OKDIARIO como una maniobra claramente dilatoria.

Estos precedentes son los que alimentan ahora la preocupación ante la ausencia de noticias de la Científica. Nadie exigía a los agentes que fueran capaces de sacar de los vídeos lo que no hay, pero casi seis meses de silencio son demasiados. Y más para una escena clave en la causa, la inmediatamente anterior a otra en la que a Errejón sí se le ve nítidamente girarse hasta en tres ocasiones para encararse con su presunta víctima hasta que sale de la escena haciendo el gesto de «ven aquí». Cualquier aclaración de la secuencia completa ayudará a discernir qué sucedió realmente aquella noche más allá de lo que cuenten los protagonistas de la historia.

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