La Generalitat, los ayuntamientos de Barcelona y el Prat de Llobregat y el Port de Barcelona han consensuado un Plan Director Urbanístico (PDU) para la Terminal Logística Intermodal que debe permitir construir cuatro nuevas terminales ferroviarias para mejorar la infraestructura portuaria. El plan, que comportará en torno a 600 millones de euros permitirá el desarrollo de las infraestructuras necesarias para potenciar las conexiones ferroviarias con las mercancías del puerto de Barcelona, reduciendo el tráfico de camiones en el área metropolitana y la contaminación. Como consecuencia de la transformación urbanística de la zona en torno al curso del río Llobregat se prevé la ampliación de zonas verdes.

El anuncio del acuerdo para el impulso del plan urbanístico da paso también a un proceso de 18 días de información pública a partir del viernes y que podría resultar en una aprobación definitiva del plan en el primer trimestre de 2023. El objetivo de estas infraestructuras es potenciar la distribución de mercancías por vía ferroviaria, que pasaría de un 15% del total actual a un 30%. Los 600 millones de inversión, amplían los 400 millones inicialmente previstos, ya que incluyen además de las vías y accesos las terminales de interconexión. El objetivo final será el trasvase de 400.000 contenedores de buques a trenes y reducir el tráfico de mercancías por carretera.

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El acuerdo, alcanzado tras dos años de trabajo conjunto de las Administraciones (algo que no fue posible, por ejemplo en el caso de la ampliación del Aeropuerto de Barcelona), ha sido presentado en rueda de prensa por el presidente del Puerto, Damià Calvet; la segunda teniente de alcaldía de Barcelona, Janet Sanz; el alcalde de El Prat, Lluís Mijoler; y el director general de Ordenación del Territorio y Urbanismo de la Generalitat, Agustí Serra. El conjunto de mejoras previsto para Port de Barcelona y las terminales logísticas intermodales supondrá una inversión aproximada para el erario de unos 600 millones de euros, para la construcción de los nuevos accesos viarios y ferroviarios, pero también para las terminales de expedición y recepción de mercancías, con efecto también en Morrot, Can Tunis y La Llagosta. Calvet destacó que todas estas infraestructuras, que podrían estar acabadas en torno al 2025 tras los trámites de concursos en el 2023, se enmarcan en el futuro Corredor Mediterráneo, para lo que se han realizado también obras en apartadores ferroviarios de 750 metros de longitud en el eje Barcelona-Zaragoza (30 millones de inversión).

Este PDU quiere posibilitar la interconexión de seis terminales ferroviarias (las cuatro que deben construirse más dos ya ejecutadas) en la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del puerto y también prevé reubicar 20,84 hectáreas de zonas verdes ya previstas en la planificación urbanística vigente. Se han previsto en torno a 15 millones de euros en compensaciones medioambientales. Pese a no incluirse en el plan director, la ejecución de la obra permitirá transformar la parte baja de la franja marítima de Montjuïch para que sea accesible a peatones y bicicletas desde la ciudad, tras la desaparición de las vías del Morrot. Desde un punto de vista urbanístico también supondrá la creación de un corredor verde en torno al parque agrario del Llobregat y Montjuïc.

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