Vicente Vallés: «Vivimos y vamos a vivir en una Guerra Fría del siglo XXI»

Además de presentar y dirigir la segunda edición de los informativos de Antena 3, Vicente Vallés es un experto en geopolítica y más aún en el ámbito ruso, del que ha escrito ya dos largos y detallados ensayos. Por eso no sorprende que su novela Operación Kazán verse sobre el espionaje y las injerencia rusas en occidente. Premio Primavera de Novela de 2022, la obra expone una trama en torno a un niño ruso que es criado para ser espía en Estados Unidos.

¿Por qué se le ocurrió esta trama? Esta historia surgió de mi libro anterior, que era un ensayo, El rastro de los rusos muertos, de 2019 y ese libro derivaba del anterior, donde explicaba la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos en 2016 y en la victoria de Trump. En El rastro de los rusos muertos hablaba también de la personalidad del líder político que había ejecutado esas injerencias, que es Putin. Quien leyera ese libro no se habrá sorprendido tanto de lo que está pasando ahora en Ucrania.

Y cuando estaba terminando el libro anterior me surgió la idea de la trama de esta novela. Ha habido una injerencia en las elecciones americanas hasta un cierto nivel y pensé, ¿qué pasaría si eleváramos ese nivel de injerencia bastante más? Y a raíz de esa idea surgió Operación Kazán.

¿Por qué Kazán? Kazán es una ciudad rusa que hay a unos 800 kilómetros al este de Moscú a la que el gobierno soviético y las instituciones se retiraron cuando en la Segunda mundial el ejército alemán se acercaba a Moscú. Es allí, en Kazán, donde se desarrolla un episodio de la novela, consistente en la formación de un espía que después es enviado a Estados Unidos.

Hablamos de un niño, que se convierte en un espía latente, ¿es disparatado pensar que pueda existir en la realidad? Es posible que esté pasando mientras tú y yo estamos hablando que haya alguien en EE UU o en España que con una identidad falsa y haciéndose pasar por un ciudadano local, con una vida normal, una familia y un trabajo, sea realmente un espía de Rusia. Esto no es ficción. Ya ha ocurrido y de hecho en varias ocasiones se han detenido lo que se llaman espías ilegales, sin el paraguas diplomático de ser empleados de la embajada. Son episodios reales, yo sólo he subido un escalón a la realidad que ya existe.

Tampoco es ficción que quiera sabotear a occidente… Esa una auténtica realidad que viene ocurriendo hace años, como en las elecciones de 2016 en EE UU, pero no es el único episodio. Ha ocurrido en otros lugares. El Parlamento Europeo está investigando si ha habido injerencias de Rusia en la crisis catalana de 2017 y anteriores. Es la pura realidad.

En la novela queda claro que la combinación de políticos irresponsables y espías es una mala combinación, ¿no es así? Desde luego. En Rusia es lo que ocurre, de hecho Putin es un espía, alguien criado en el KGB de los años duros de la Fría. Y esa mentalidad de espía no la ha perdido. Él mismo ha dicho en declaraciones públicas, cuando le mencionaron que era exespía y él dijo que eso de exespía no existe. O sea, que alguien que ha sido espía lo es de por vida. Y él tiene esa mentalidad en la que es importante defender el carácter de potencia de la Unión Soviética y que él traslada a Rusia.

¿Cuál es su rutina para escribir? Es una rutina complicada de mantener, porque no me dedico exclusiva a escribir, de hecho ha sido casi una pequeña afición a la que le he podido dedicar el poco tiempo libre de que dispongo. Mi trabajo me ocupa la mayor parte del día, así que he ido escribiendo algunas mañanas, antes de empezar a trabajar en el Informativo, fines de semana, trasnochar algunas noches… la falta de tiempo es lo que ha hecho que tardara tres años en acabar la novela.

¿Tiene manías a la hora de escribir? No, pero suelo ser más productivo por las mañanas, prefiero madrugar que trasnochar, aunque ha habido noches en las que he producido bastante y hasta la madrugada si había pillado un hilo y no quería dejarlo pasar.

¿Hay algún personaje al que le haya cogido cariño? Si, tengo un cariño especial por al menos dos personajes. Hay un espía soviético ya jubilado que se llama Boris Kovalev que es un gran héroe que se ve sometido a un dilema moral difícil de sobrellevar porque él guarda un secreto con una importancia tremenda y se ve en la dificultad de decidir si contarlo y traicionar a su país o no. Y también le tengo cariño a Teresa Fuentes, que es una espía española del CNI extraordinariamente inteligente, muy hábil con las nuevas tecnologías y que tiene un papel determinante en la novela.

¿Tiene algún lector privilegiado que leyera la novela antes que nadie o al que mostrara capítulos? He enseñado poco, porque me daba apuro, por si me decían que no tenía interés y me desmoralizara y no siguiera. Así que decidí llegar al final y si tenía interés bien y si no, lo guardaba en un cajón, pero terminado.

El CNI español aparece en la novela, ¿ha tenido contacto con ellos para documentarse? He tenido ocasión de tener contacto, pero sobre todo en EE UU por el trabajo que hice para el libro anterior, que me dio algunos conocimientos interesantes para trasladar a la novela. Y luego está la ventaja de la ficción que te permite tener licencias literarias que no te puedes permitir en un ensayo.

Pero sí, me documenté sobre eso y sobre todo lo demás porque he intentado que el libro, más allá de ser una novela de espionaje fuera del gusto de los aficionados a la novela histórica. Hay muchos episodios históricos en la novela que describo con bastantes detalles reales.

Hay muchos personajes en la novela, ¿cómo ha elegido los nombres? He ido buscando y llegado a un cierto momento me costaba encontrar nombres que me resultaran atractivos. He ido rebuscando porque hay muchos personajes de varias personalidades, buscando por ejemplo nombres checos de mujer, o de niños ingleses… Es una parte entretenida del proceso de creación.

El único que tenía previamente decidido era el de Pablo Perkins, que por algún motivo me sonaba potente y fue el primero de todos que nombré.

Es usted experto en geopolítica y el libro es muy actual, ¿encontrará el lector una explicación al mundo en el que estamos? Sin ir más lejos probablemente el lector entenderá mucho mejor lo que está pasando ahora en Ucrania, porque va a entender al personaje que ha provocado esta invasión. Hay un personaje en la novela muy equivalente al Putin y muchas de las cosas que le ocurren a ese personaje de ficción le ocurrieron en realidad a Putin en su vida, por lo que esos episodios explican la personalidad de Putin y lo que está ocurriendo.

También hay muchos lugares reales, ¿los ha visitado? Sí, hay muchos lugares, en torno al 90% de los que describo o he estado o leído mucho sobre ellos. Hay una escena en la que hay una cena en un de Berna en el que he estado y por eso sé qué vistas tiene. O un restaurante de Washington, el Old Ebbitt Grill, que es parte de una escena y en el que he estado al menos una docena de veces y al que siempre recomiendo ir. Hay lugares del Capitolio que no están abiertos a los turistas y que conocí por mi trabajo periodístico y que describo en la novela o una sala del Kremlin en la que estuve también hace años durante una visita del Gobierno Español. He intentado usar todos esos conocimientos personales para que el nivel de descripción se ajustara a la realidad y fuera un plus para el lector.

El lector sabe qué está pasando, pero los personajes no, ¿quiso usar esa técnica cinematográfica a posta? Ya me han dicho algunos lectores que cuando lo leen parece que están viendo una o una serie por el nivel de detalle visual. Supongo que es inevitable por deformación profesional que yo escriba de una manera que resulte muy visual.

¿En algún momento se ha planteado que pueda convertirse en serie o película? Ya me lo han dicho… creo que podría ser, sería una historia ambiciosa, porque cubre un periodo de 100 años en la historia, pero quien lea la novela puede imaginar que podría pasar, que podría ser una o una serie.

El espionaje de EE UU dice que Putin podría estar siendo cuestionado por su propio gabinete, ¿qué le parecen esas informaciones? Biden y su equipo está haciendo algo muy inteligente, que es hacer públicas algunas de las informaciones que consiguen a través de sus servicios de inteligencia. Eso está poniendo nervioso al Kremlin y a Putin, porque dejan caer que o bien hay un topo de alto nivel o bien existe una brecha en el Kremlin que permite salir ese tipo de informaciones. Es posible que esté ocurriendo y EE UU parce manejar información muy cierta, con cosas que se han cumplido por lo que cabe suponer que la información que hacen pública es solo una pequeña parte de la que poseen.

¿Hay en el futuro una posible reconciliación de Rusia con Occidente o acabará por aislarse? Mientras Putin sea y lo que está ocurriendo en Ucrania es determinante para que occidente no pueda plantearse tener una relación normal con Rusia, que podría tener contacto con China, quizá con Venezuela, con Cuba, Nicaragua… pero no con los países occidentales. La relación existirá porque estamos en el mundo, pero no será una relación buena ni de confianza mientras Putin esté en el poder. Es una línea roja que no se puede pasar, no se puede organizar una en Europa en el Siglo XXI y eso lo ha hecho Putin.

Lo apunta en la novela, ¿vive Putin en un mundo que ya no existe? Estamos viviendo y vamos a vivir en una segunda fría, una guerra fría del siglo XXI, en la que la desconfianza entre Rusia y Occidente va a ser muy alta y si China se involucra también se sumirán en esa desconfianza. Veremos como se gestiona, porque no va a ser fácil.

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